Y es que la cocina no es lo mío por lo que suelo cocinar poco, mi labor suele ser la de fregar. Pero de vez en cuando algo cae... hoy ha tocado tortilla de patata y como siempre...
... algo me tiene que pasar. El problema de la tortilla de patata es darle la vuelta, un momento de duda y la has fastidiado. Y en ese momento crucial, cuando agarras con fuerza el mango de la sarten visualizando el momento del giro de muñeca es cuando te das cuenta que tu dedo pulgar lo has estirado demasiado...
Durante unos días me faltará un cachito de huella dactilar... ¡qué raro que no me pase nada al cocinar!
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