En efecto la gente se apuntaba y podías dar unas vueltas al circuito poniendo un Ferrari a 250 por hora. Cuando ya acabé mi cometido como mago me ofrecieron conducir uno pero con mis pocos meses de carnet reconozco que me acojoné. Así que decidí que uno de los pilotos experimentados me diera la vuelta y he de decir que, viendo el circuito, acerté en no coger el volante.
Cierto que podría haber acabado el circuito en un Ferrari pero.... a 70 por hora y para eso no te montas en un Ferrari. Lo cierto es que la recta a 250 está bien, pero acojona más cuando el piloto coge las curvas a 130.
Para estar a la altura de la cita yo llevé mi propio deportivo rojo para hacer magia. Aquí os dejo una foto a ver si averiguais cual es el mio.
UNA PISTA: Mi deportivo rojo lleva unas llantas amarillas super molonas.
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